manuel's profileFitzionarioPhotosBlogListsMore Tools Help

Blog


    September 19

    Preludio de un cuento latinoamericano

     

     "El hombre es travesía"

    Joao Guimaraes Rosa

     
    Kilómetro cero
     
    Resulta curioso ver la cara de sorpresa que la mayoría de la gente pone cuando les hablo sobre la intención de cruzar el continente latinoamericano, y de paso, tomarme un breve periodo de descanso. ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Caminando? ¡Estás loco! Son expresiones que he escuchado a menudo los últimos meses, desde que una mera ocurrencia fue tomando forma hasta convertirse en algo real, en lo que espero sea un episodio épico dentro de mi olvidable biografía.
     
    El viaje a través de latinoamerica es algo que llevaba tiempo gestándose en mis adentros. A pesar de las recurrentes comparaciones con el Che Guevara y sus famosos diarios en motocicleta, creo que el deseo de recorrer el continente es el producto de la suma de otros muchos factores además de la película del brasileño Walter Salles. Creo que todo este rollo, se remonta a mi significativa estancia en Ciudad Valles y la Huasteca, donde la convivencia con diferentes grupos de personas empezó a trazar la ruta del viaje, misma que continuó gente como Silvio Rodríguez, Carlos López, Martha Anaya, mi paso por la UNAM y los profesores que han dejado su huella en mi formación, las ideas de Martí, Vasconcelos, Paz o la obra de personajes como García Márquez, Onetti, Borges, Cortázar, Fonseca y muchos otros que han ido forjando la identidad del pueblo latinoamericano a lo largo del tiempo. Todo un coctel de ideas.
     
    Además, pretendo que éste viaje no esté supeditado a una cuestión puramente geográfica. Podría decirse que este viaje es, a la vez, muchos viajes. Espero que algunos acontecimientos que se vayan escribiendo en la memoria conforme se sucedan los kilómetros, sean experiencias que me enfrenten a la realidad sin filtros de ningún tipo, que me hagan pensar y sentir con intensidad, que dejen su marca indeleble en mi conciencia y que paulatinamente vayan esculpiendo una nueva forma de ver la vida, una nueva forma de ser conmigo mismo y con los otros. También espero que sirva de catarsis para sacar muchas cosas que permanecen atrapadas en algún lugar profundo de las entrañas. Quizá al final del viaje queden un par de versos que valgan la pena o algunas anécdotas que puedan terminar convirtiéndose en material para publicar un libro, o ya de perdido, que puedan servir pa' divertir a un par de personas en medio de una borrachera, no lo sé.
     
    En cuanto a la cuestión profesional, creo que la odisea latinoamericana ofrecerá un rico compendio de cultura general invaluable que, a la par con los estudios académicos, forman una simbiosis extraordinaria que permite que la educación y el desarrollo personal se potencializen infinítamente, ya que, consiga algunos pesos o no, pienso ir realizando algunas crónicas, reportajes o historias para conocer a fondo la situación de política, económica y social de América Latina, así como establecer una serie de contáctos que ayuden a complementar la experiencia.
     
    Como verán, la cosa va a estar interesante, ya que debido a la precaria situación del viaje, tengo una extraña certeza de que las cosas irán saliendo de forma espontánea, con una fe absoulta en que la bondad innata del ser humano, pese a sus infinitas perversiones, nos ayudará a conseguir los objetivos que nos hemos planteado tanto Carlos Adampol, mi compañero en esta aventura, y yo.
     
    Asimsimo, creo que es una buena ocasión para agradecerle a toda aquella gente que pese a no estar muy de acuerdo con mis 'disparatadas' ideas, me han brindado su total apoyo, en especial a mi madre, que sufrirá más que nadie ésta travesía, a mi hermano, a mis primas, Pily, Talina y Pamela (y a toda sus respectivas familias), a mis tíos, a Beto, Yola y a los suyos (quienes también siento como míos),  a los incrédulos de Arboledas (cuyos fatales presagios hacen más fuerte la voluntad de seguir adelante), a la banderola (que contribuyó a la causa con su presencia y un par de monedas en la fiestecilla que realicé un viernes y donde se robaron una regadera), a mis compañeros de trago y de debrayes político-filosóficos de la UNAM y a toda la banda del subversivo mundo Récord, cuyas reiteradas muestras de afecto hicieron que haber renunciado haya sido una prueba difícil, aunque inevitable, dentro de los albores del viaje. También quisiera aprovechar la oportunidad para agradecerle a los personajes del medio luchístico por permitirme crear polémica de vez en cuando dentro del pancracio nacional y hacer de este, un año inolvidable y lleno de cuentos netamente surrealistas pal anecdotario.
     
    Ha sido una etapa difícil, pero creo que a veces es bueno dejarse guiar por los instintos sin pedirle tantas cuentas a la razón.
     
    Y es que creo que desde los días previos a emprender la aventura, la experiencia ha valido la pena por sí misma, ya que en este tiempo de melancolías y nostalgias prematuras ha quedado claro qué personas están cerca y quienes no lo están tanto. No lo digo con resentimientos ni cosas por el estilo, simplemente que el distanciamiento siempre termina por erosianar las relaciones humanas.
     
    Las precarias condiciones en que pretendemos viajar, serán un reto extra para completar la ruta, aunque para eso, tengo una extraña fe en que la naturaleza del ser humano nos mostrará cosas geniales y contribuirá a que vayamos avanzando poco a poco hasta conseguir el objetivo (de cualquier modo se aceptan donativos, jeje).
     
    Después de tanta cursilería, no me queda más, que reiterarles mis agradecimientos y despedirme momentáneamente de todos ustedes. Recuerden que este viaje también es suyo, de alguna forma. Espero subir algunas cosas por estos rumbos de vez en cuando y que al mismo tiempo, manden algunos comentarios de repente.
     
     
     
     
    manuelhborbolla
     
     
    September 06

    Una película de tres horas y media que no entendí

     
     
    El pecho estalla ante el miserable olor a descomposición
    de cerros formados por brazos de niños que lloran
    sus deditos cercenados y su irreparable pérdida

    sus miembros que ahora son alimento de buitres
    que vomitaron las entrañas con un grito
    mientras la fe de los cuervos desea carne fresca
    y unos ojos desgarrados se erigen como el único
    rastro tangible de la existencia de Dios

    una puñalada en medio del pecho oscuro como
    río de aguas negras en el que solloza su alma mutilada
    el recuerdo de aquellos cadáveres insomnes que transitan
    en la noche perpetua, donde
    la realidad se quiebra ante la mordida de una hiena
     
    el odio de la metralla impregnada de azufre clama la hora de la venganza,
    la anhelada hora de la venganza...
     
    tigres alados que se avecinan sobre los fantasmas
    de seres muertos que aún vagan sobre la tierra
    esperando la hora del perdón,
    mientras sus cabezas heridas ruedan infinitamente
    en un desierto de tierra formada por huesos molidos
     
    la angustia por acallar el lamento de ese silencio cómplice
    que escupe una flama rodeada de espinas
    se postra sobre las lágrimas de las falsas víctimas
    que buscan mitigar el dolor con el odio y la muerte,
    y un vaso de sangre fresca para mojar los labios
     
    las venas reventadas ante los embates de una causa perdida
    un eterno trance en el vacilar de los tiempos
    cortando el aire con un penetrante olor a muerte
    que seduce a las piedras que atestiguan la caída del régimen
    ambos se abalanzan contra si mismos buscando perdón y buscando olvido,
    que es lo mismo

    los ojos callados, piden justicia desde las profunidades de su silencio
    los persigue la pesadilla,
    sintiendo su aliento en la nuca,
    en un camino repleto de hojas que cortan la carne como cuchillo
    en las profundidades de la conciencia que no descansa
    ante el paso fulminante de dos muñones rojo carmín
     
    corre a través del inmenso vacío de su soledad
    su tamaño reducido a un susurro nocturno
    presa de los chillidos de monos con garras afiladas
    hambrientos y decididos a tomar su vientre
    para lastimarlo y hacer que pague por los pecados de su especie,
    de olfato asesino que termina el rito homicida
    con un tono fúnebre y alegre
    como si el llanto de las crestas de los árboles negros
    que habitan en la selva no fueran suficientes

    la fe se convierte en el complice perfecto del asesino
    la mano se yergue trémula hasta apretar el arma dulce y homicida
    para despojar de su ultimo aliento a los solitarios
    como si la razon se resumiera a un absurdo diálogo
    entre la noche y la nada
    un absoluto en el que la ira gobierna con única verdad posible

    una espina envenenada lame la sangre pútrida
    de un corazón hinchado de odio
    como la pantera que arranca la cara de su presa
    con una mordida violenta
    que reduce al ser a un efímero instante
    en tiempo pretérito
    una profecía que emana del tejido interno
    de las sordas plegarias
    de las almas en pena que imploran perdon
    las piedras sangran por debajo de la tierra
    hasta que sus piernas fueron cercenadas
    por el filo de la lengua marchita
    que sirve de epígrafe para el libro
    que narra el fin de los días