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FitzionarioRollos, choros e historias inmersos en las entrañas de esta irrealidad |
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July 11 drexleriando ando...Llévame lejos y alumbrame con tus dudas,
y con un respiro devuélveme la vida,
somos naves a la deriva, volando sobre la estratósfera,
máquinas vehementes y antropófagas,
como el espiral del sinsentido
y la lectura de mis manos en tu ombligo.
Hay un fin y un nuevo principio,
un espejo donde alimento al otro,
y me vuelvo sobre mi mismo,
y viajo a través del neón azul que se disipa en la niebla,
y se bifurca, y el tiempo al tiempo no se doblega,
y se despueblan los sueños como dos ojos que añoran,
las fronteras son muros ineludibles, son voces de niños que no entienden,
y lobos hambrientos en la penumbra, disolviéndose en la aspereza de la memoria,
ávidos de disiparse y envolverse y volverse uno y volverse todos.
Se precipita la tarde en las palabras sueltas recorriendo un papel amarillo,
deshojando flores y cantando sobre viejas raíces,
y regresando a las profundidades del anonimato con todas sus consecuecias,
ahora soy otro, soy el barro, soy el sur, soy taciturno y adicto a estar solo.
Devorando puertas, he dejado que el tiempo vaya detrás de nosotros,
y ahora, sólo queda esa sensación de que algo está incompleto...
hay cuentos en el tintero, en el dulce y esporádico soplo de este corazón dubitativo
con el que veo lo invisible, la forma en que se dilata el mundo en cuatro versos que se quiebran
en las comisuras de tu boca, en el eco de piedras que me hablan desde un antiguo letargo
que mastica sus miedos y desmitifica al hombre... hoy estoy de luto y sin embargo, no hay flores en mi tumba,
solo un sepulcro de cemento, piedra, agua y cal, ninguna forma, ningún rastro de trastienda,
ni voz que penetre la sombra... hay un ardor que lastima y no se ve.
Quédate cerca para no perdernos o despertar de este trance que te persigue
más allá del robusto verbo de mi melancolía... quizá pueda creer en el punto final de los que son,
a quemarropa y sin guarida reveindico el mundo a través del giro de tu aurora, justifico mi existencia
en la elocuencia de lo etéreo, dormitando en el encierro y cavando hoyos en las aspas de un ventilador
soy piadoso con los presos y sin embargo me consumo en este silencio asesino que nos corta la cabeza.
Llévame lejos, y cuando regreses, ocúltame en la sombra de tus jardínes,
hoy no estoy dispuesto a creer, toda fe me resulta insfuciente ante el desgano,
aunque la curva del destino arremeta de frente... yo lo sé...
es el tatuaje de mi lengua que habla de ti a escondidas...
June 21 Sobre la ceguera...Gracias José, por haberme dado tanto en estos últimos años. Frases extraídas del libro, Ensayo sobre la ceguera, del genial escritor portugués José Saramago. "La ceguera también es esto, vivir en un mundo donde se ha acabado la esperanza". "Debíamos haber aprendido ya, y de una vez para siempre, que el destino tiene que dar muchos rodeos para llegar a cualquier parte". "Ser fantasma debe de ser algo así, tener la certeza de que la vida existe porque cuatro sentidos nos lo dicen, y no poder verla". "Las lágrimas, qué sentido tienen cuando el mundo ha perdido todo su sentido". "No encontró respuesta, las respuestas no llegan siempre cuando uno las necesita, muchas veces ocurre que quedarse esperando es la única respuesta posible". "Dentro de nosotros hay algo que no tiene nombre, esa cosa es lo que somos". "Lo cierto y lo equivocado son sólo modos diferentes de entender nuestra relación con los demás, no la que tenemos con nosotros mismos, en ésa no hay que confiar". "Se volvió a su sofa para pensar que aún existía vida en el mundo, para preguntarse si alguna parte de esa vida sería para él". "Eso era lo que la razón le decía, pero el viejo no creía en la razón (...) El viejo de la venda negra no respondió, sólo pensó que había tenido razón al no creer en la razón". "El sueño ocupando el lugar de la memoria... a dónde iremos a parar por ese camino..." "¿Quiere decir que tenemos palabras de más? Quiere decir que tenemos sentimientos de menos" "Organizarse ya es, en cierto modo, tener ojos". "Se proclamaba allí el fin del mundo, la salvación penitencial, la visión del séptimo día, el advenimiento del ángel, la colisión cósmica, la extinción del sol, el espíritu de la tribu, la savia de la mandrágora, el ungûento del tigre, la virtud del signo, la disciplina del viento, el perfume de la luna, la revindcación de la tiniebla, el poder del conjuro, la marca del calcañar, la crucifixión de la rosa, la pureza de la linfa, la sangre del gato negro, la dormición de la sombra, la revuelta de las mareas, la lógica de la antropofagia, la castración sin dolor, el tatuaje divino, la ceguera voluntaria, el pensamiento convexo, el cóncavo, el plano, el vertical, el inclinado, el concentrado, el disperso, el huído, la ablación de las cuerdas vocales, la muerte de la palabra". "Es una vieja costumbre de la humanidad ésa de pasar al lado de los muertos y no verlos". April 27 ExtravíoBúscame al otro lado del olvido,
desdoblando el vacío, al filo de la nada.
Búscame en la estratósfera,
en el fondo submarino,
en la premura del primer beso y
el silencio cómplice de los enamorados.
Búscame en tu orilla
y en el centro de la Tierra,
serpenteando la noche
entre flores del ocaso y dioses transparentes.
Búscame en el remanso inagotable de tus manos,
en los quicios otoñales de medio día.
Búscame en tu tristeza anesteciada,
en lo profundo del movimiento y en los
delirantes fantasmas del presente.
Búscame en tu vientre de ojos azules
y en el murmullo de tu soledad risueña.
Búscame en las fronteras invisibles de la carne,
en confesiones anónimas y en el tiempo mutilado
de una canción.
Búscame en la caricia del desvelo,
entre tus piernas y el mundo,
entre la eternidad y la sombra.
Búscame en la evocación de todo una vida,
en la fe perdida, en sueños haciéndose espuma.
April 12 poemas de un bunkerMe alimento con bocanadas de humo
mientras los días reposan en las
vértebras de mi columna,
y la mañana se oculta en el pálido alivio
de las horas sin respuesta.
Repunta el verde de mi sombra
y el viento encuentra cobijo en la violencia
de un yermo páramo con olor a hojas secas.
Quizá podamos adormecer el miedo
y trepar por muros invisibles,
dar un vuelco en el vacío y despertar
echando raíces sobre los sueños.
El viento roza tu cuerpo con los dedos,
envolviéndolo todo
en el suave delirio que produce
tu piel desnuda.
Miremos el palpitar del mundo,
el sórdido flagelo del silencio
en el que se disfrute la cena perfecta:
dos bocas solitarias.
Hay gatos que susurran versos a la luna
y flores taciturnas que no saben extraviarse.
Existen voces a oscuras que aprietan el corazón,
aves nacidas del sol cantando letanías antiguas y
cruces que sueñan ser árboles en las hojas de un libro.
Hay caballos rojos galopando en la estratósfera,
erráticos y locos, como moretones en la piel.
Dormirán las palabras que pronuncie el ciego,
aquel capaz de ver a Dios en su oblicua oscuridad,
como profetas de manicomio devorándose los ojos,
dos heridas sin respuesta. Sólo así despertará el poema,
el color más estridente y libre de culpa,
que viva en el recuerdo de nuestros muertos
y eche raíces en el corazón de los inmortales.
Mis dedos se alargan en el infinito abarcándolo todo,
son falanges sin ramas que se multiplican y se sustraen
de su propio centro,
de su propia órbita,
de su propio tiempo.
Los extraños se muerden la lengua
y se retuercen en sus adentros,
tratando de asesinar impunemente
a los demonios que bailan
sobre el fuego primiegnio,
bajo tumbas solitarias,
exhalando oraciones profanas.
Hemos de ser como la tarde,
como el llanto más dulce y melancólico,
el encierro más cruel, la espera más larga.
Hemos de ser como un soplo en carne viva,
la lógica absurda de los locos, el amor más robusto.
Estamos en medio de la eternidad,
en el inocente vello de lo imposible,
en diálogos con sabor a remolinos
dando vueltas en el aire, floreciendo
en el rumor de la noche.
Vivimos en el silencio más crudo,
en el devenir de siglos sin respuesta y
en espera de tus labios sabor a luna,
con el deseo latente de ser el espiral
que soporte tu corazón errático y fugitivo.
¿Cómo acostumbrarme a esos versos tuyos
que añoran un presente sin despedidas ni
felicidades a media gana?
soy recluso de tu risa,
de las flores capilares que caen
sobre tu pecho de pan cobrizo
que despuebla ventanas
en el abrigo de la tarde
y el sueño en que vivo.
No puedo tocarte,
esta prisión de hierro, invisible como el tiempo, nos aísla. Encerrados en el destierro
de días sin hambre,
vivimos sobrevolando el olvido y construyendo ídolos de barro adormecido. Oliendo tu sexo hinchado
sigo tu rastro. Corre. Huye. Embriágate de vida y arrójate
a las brasas. Prometo poner flores cuando nos hayamos ido. Somos si ser, dormitamos sin soñar, y sin hablar, decimos. Huimos de nosotros mismos. Ojos olor a tempestad y labios ocultos en la sobriedad más diáfana de la realidad, laberintos de arena donde habita la obviedad estéril de los ciegos. Victimarios sin premisa ni membrete,
clamor de olivos que se ocultan en mi piel marchita. Podemos cortar cadenas y escapar hacia nuestros adentros. Perdernos en las infinitas
posibilidades de la locura. Allá, donde los árboles echan
raíces aferrándose a las estrellas. Allá, donde esta necesidad de amar
sea capaz de unificar el universo, donde nacen flores sembrando piedras. Estoy contigo sin citas previas,
haciendo camino y fumando hojarascas. Estoy en ti,
como enfermedad sin pliegues, dibujando hoyos en la humedad de la tierra. Somos el suicidio inconciente de los días sin nombre; mi lengua es el verbo y el agua donde flotan quimeras, luces estroboscópicas vacilando en el delirio último de un volcán. April 08 versos y mas versosPienso en ti, una, dos, mil veces, como una fotografía que se repite sin descanso.
Soy en ti, como en tus ojos, en el lunar que tienes junto a la boca, o los nudos que el aire forma en tu cabello.
Amor en ayuno que me infecta como un virus letal, una peste, enfermedad sin respuesta ni excusas, que escribe esta biografía llena de equívocos, de números nones y esta sinrazón afligida por saberte lejos y saberme impotente de aprender a escuchar y respirar como lo hacen las paredes de nuestra habitación.
El tiempo es una vorágine corrosiva de la que no existe escapatoria, y oxida las ideas como el fierro viejo, al igual que las ánimas de aquellos que habitan en el resguardo invernal de soles marchitos, un sepulcro de gigantes profanado por la risa perseguidora de coloridos cadáveres que deambulan por un mundo que desconocen. Su piel, áspera y plomiza, ha sido tragada por la sordera que produce el viento en los oídos; algunos cuerpos demembrados, vestidos de olvido, dormitan en la soledad taciturna de un desierto sin puertas, una herida abierta que no deja de sangrar.
El corazón suspira exaltado ¡la realidad lo ha alcanzado! El amor se ha vuelto costumbre, náusea y humedad en los ojos, satélite de mi fe verdadera.
Mis versos morirán condenados a orfandad, porque no te conocen, y porque ignoran cómo llegar hasta ti, verbo predilecto de mi único credo.
La noche parpadea y el asfalto aúlla, ¡Aúlla! Somos vulnerados por luces hechas de vidrio, bruma omnisciente, que nos convierte en sombras recortadas.
¡Gracias por tu visita!
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